Nuevamente he aparecido por la Gare
Rutiere a las 7 de la mañana para ser de los primeros en
elegir asiento del "siete plaza",
porque siempre que puedo cojo el del "copiloto", por ser más
amplio y con las mejores vistas en el recorrido.
Habíamos llegado a Tamba
a las 12:30, pero hasta las 14:45 no pudimos salir por falta de pasajeros. Dos
mujeres que se encontraban dentro del taxi compartido llevaban desde las 9 de
la mañana esperando con muchísima resignación.
Normalmente pasada las 12:30 nunca suelo montarme en ningún
vehículo para viajar. Es la hora tope que siempre me he impuesto si el trayecto
dura más de 5 horas. Cualquier imprevisto -que casi siempre lo hay-, puede
hacerme pasar la noche tirado en cualquier punto perdido de la carretera.
Las carreteras en Casamance
son cerrada por los militares y la policía a las 7 de la noche y abiertas a las
7 de la mañana. Parece ser que ha habido algunos robos protagonizados por algunos
ex-combatientes de la guerrilla y con esa acción quieren evitarlo.
Esta vez hice una excepción. Sabía que íbamos con el tiempo
muy justo, pero si el chofer no había dicho nada -además del tiempo que se
cogió para ir a rezar a la mezquita cercana-, era de suponer que todo saliera bien.
Contaba con la posibilidad “casi segura” de quedarme en Kolda, en casa de Nieves, ya que me dio el número de teléfono un par de días antes,
pero yo no tenía la seguridad de cuál sería el destino final del viaje hacia el
sur, y no le aseguré nada. Koldo, de
pura casualidad, tenía el teléfono de Silvia,
la compañera de piso de Nieves, así
que entre tantas coincidencias, incluso la suerte de poder llegar venturosamente
a Kolda a las 8 de la noche, una
hora más tarde de la hora de cerrar la carretera, que no cerraron (?), pudimos descansar
de la agónica carretera de esta parte del país. Muchas partes de ella tienen
tantos agujeros que parece que la hayan bombardeado. El chofer apenas podía
esquivarlos todos, y la polvareda era colosal cuando nos situábamos detrás de
cualquier otro vehículo en los tramos de tierra. Algunos tramos están siendo ahora asfaltados. Aunque en otros viajes he viajado por carreteras muchísimo peor que esta, aquí se unió la incógnita de qué podría pasar si hubiéramos estado conduciendo algo más tarde o si hubiésemos roto algo del vehículo. Se nos hizo de noche y no veíamos nada en esa carretera que parecía nunca acabar.
Nada más bajarnos Koldo
llamó a Silvia y nos vino a recoger en pocos minutos.
Dejamos las mochilas, nos distribuimos los espacios de la casa para dormir esa
noche y salimos a un bar local a cenar y beber cervezas mientras charlábamos de
los trabajos de ONGs y Cooperantes.
Allí nos reunimos al final un buen grupito de gente que nos hizo olvidar la pesadilla de la carretera. Cosas de Viajes.
Nuevamente, al siguiente día, a las 7 en punto, nos
presentamos en la estación esperando salir pronto. Desde las 4 de la mañana
salen constantemente taxis con dirección Dakar.
Nosotros salimos 30min. mas tarde, tras desayunar en un puesto lo de siempre: bocadillo de tortilla
y café con leche. Esta vez era la primera ocasión que la pareja comía en la calle.
El río Casamance
que tiene unos 300
kilómetros de largo, es navegable desde la desembocadura
hasta mucho más arriba de Ziguinchor,
atraviesa casi todo el Bajo Casamance y
es navegado diariamente por más de 4.000 canoas motorizadas y a remo.
Aquí nos despedimos los tres, pues mi destino sería llegar a
Oussouye para pasar varios días
pedaleando el bajo Casamance, y
luego otros tantos en la isla Karabane.
Nuevamente en la estación sólo era cuestión de que se llenara
el 7plazas que va hacia Cape Skirring,
en la costa sur, un lugar bastante turístico. Yo me bajaría a mitad de
camino, en Oussouye, un pueblo
bastante tranquilo e ideal para hacer incursiones en bici por los alrededores.
Hay varios campamentos con precios económicos donde elegir quedarse a pasar
algunos días disfrutando de los maravillosos parajes que ofrece esta parte del
país.
Desde 1984 Casamance está divido en dos regiones administrativas, la región de
Kolda, al este y la región de Ziguinchor (Baja Casamance) en el oeste. Es una de las
regiones más bonitas y populares que contrasta con el resto de Senegal.