Tras desayunar en el albergue igualmente un cutre buffet a precio que ellos consideran "mochilero"(100d.) camino
los casi 500mt. que hay hasta el embarcadero. El trasbordador se encontraba en la otra orilla y no se veía ningún vehículo cerca de él por lo que la espera se
podría alargar mucho tiempo. Como hay también pequeñas barcas metálicas que
transportan pasajeros aproveché que se
acercó uno para subir, junto a una veintena de pasajeros, y cruzar el río para encaminarme a la parada de los vehículos que se dirigen tanto hacia el Este como hacia el Oeste del país, y que se encuentra junto al cuartel de la policía. A las 10:15 llegó la
"verde" con dirección Basse,
Santa Su -la última ciudad a la que
llega este servicio de transporte- (60d.)
y en dos horas ya estaba en esa polvorienta ciudad. Sobre la marcha me dirigí a
su "garage" en busca de taxi
compartido hacia la frontera. Muchos viajeros suelen cruzar la frontera a la
altura de Vellingara, tanto para
subir al E., hacia País Bedick o País Bassari, como para bajar al O. a Cassamance, pero también hay otro cruce de fronteras más al N.E., por Nyamanar, más factible para quienes se dirigen a Dakar vía Tabacounda, ya que es mucho más rápido y con mejores carreteras.
No muy lejos del "garage"se encuentran varios hoteles y por 450d. el Basse Guest House tiene habitaciones muy simples, deterioradas y sucias de la
polvareda que diariamente envuelve esta pequeña ciudad. El
baño y ducha está en el exterior y son igualmente cutres. El resto de hoteles están
en un estado parecido.
Basse es otro
lugar idóneo para adentrarse por el río
Gambia en busca de aves. Tiene abundante masas arbóreas
que circundan el río. El inconveniente es que las embarcaciones que se pueden
alquilar por varias horas son las que transportan a los paisanos a la otra
orilla. Son metálicas y el motor fuera-borda hace muchísimo ruido. Ésta es una ciudad con
muchas tiendas (en algunas se puede cambiar Dalasis por CFAs) y
almacenes que venden de todo. Los alrededores del mercado es
bastante animado, muy profuso en pequeños puestos y muy sucio. Las calles
no están asfaltadas y la arena y el polvo rojizo delimita sus tramos.
La siguiente mañana me presentaba nuevamente a las 7 en el garage a la espera de la llegada de más pasajeros. Éstos fueron
llegando a cuenta-gotas. Al final pudimos salir pasadas las 8:30 hacia Manda, la frontera de Senegal (125d.+ 25d. por la mochila). La carretera de
tierra que se dirige hacia el N.E. se
encuentra mayormente en buen estado, pero hay partes muy bacheadas que hace la
conducción muy pesada y aburrida.
Mientras esperaba por el resto de los pasajeros para continuar el trayecto paró un taxi
compartido que se dirigía hacia Tambacounda (2.500CFA).
Fue perfecto para mí. Era mi siguiente destino. Pagué con CFAs que había cambiado de los Dalasis que me sobraron en Basse
y alcancé "Tamba" en una hora. La carretera pasa
por muchos poblados rurales de chozas y alegres mercados, campos de mijo, maíz, cacahuetes y algunos puestos donde comprar frutas, verduras, pan y
huevos. No se diferencian en nada con Gambia, sólo que ahora aquí hay que hablar en francés.
Nada más llegar a la estación de transporte de Tambacounda corrí hacia el primer banco
a sacar más CFAs con la MasterCard. Y voila,
salieron billetes!!. No tengo que preocuparme más por el dinero. La Tarjeta funciona. A la
mierda la Visa.
De vuelta a la estación encontré que al taxi que iba hacia Kedougu, mi siguiente destino, le faltaban pocos pasajeros
para llenarse. Apenas pude tomar tranquilamente uno de los populares desayunos, mi primero en Senegal (300cfa): una baguette de poisson (media barra de pan con pasta de sardina triturada que ya viene en lata, se fríe cebolla y se le echa encima a la pasta) y café au lait (leche condensada mezclada con agua caliente y se le añade una cucharadita de nescafé), ya que no tardó apenas nada en salir.
La carretera que va hacia el NE. de Senegal está en buen estado a excepción de varias partes en una decena de kilómetros. Pasamos por el Parque Nacional Niokolo-koba, que está a mitad de camino, y nos topamos con varias familias de monos "verdes" de cara negra y de Baduinos que cruzaban la carretera. Aunque dicen que es el único parque en Senegal donde todavía es posible ver a grandes mamíferos africanos en estado salvaje, como leones, elefantes, búfalos, y donde incluso hay zonas con los últimos chimpancés de la región, muchos visitantes regresan defraudados porque en ocasiones es muy difícil toparse con ellos. Así todo, lo mejor es organizarlo bien con cualquier campamento que tenga vehículos para adentrarse en profundidad.
Faltando 100kms. el taxi tuvo que parar porque surgió un
problema con el tambor de freno. Algo más de una hora estuvimos detenidos bajo
un radiante y caluroso sol mientras el chofer hurgaba con ello y las "pegajosas" moscas nos incordiaban sin cesar. Llegamos a Kedougou atardeciendo y un vecino que
venía en el taxi me ayudó muy amablemente a encontrar un hostal económico.
La carretera que va hacia el NE. de Senegal está en buen estado a excepción de varias partes en una decena de kilómetros. Pasamos por el Parque Nacional Niokolo-koba, que está a mitad de camino, y nos topamos con varias familias de monos "verdes" de cara negra y de Baduinos que cruzaban la carretera. Aunque dicen que es el único parque en Senegal donde todavía es posible ver a grandes mamíferos africanos en estado salvaje, como leones, elefantes, búfalos, y donde incluso hay zonas con los últimos chimpancés de la región, muchos visitantes regresan defraudados porque en ocasiones es muy difícil toparse con ellos. Así todo, lo mejor es organizarlo bien con cualquier campamento que tenga vehículos para adentrarse en profundidad.
El Auberge Thomas Sankara (6.000cfa), que se parece más un motel, se encuentra junto al desaparecido Hotel de Ville, es definitivamente el más barato y está algo descuidado. La habitación tiene baño,
ventilador y dos camas. El resto de "Campaments" están alrededor de
los 8.000cfa., aunque de mucha mejor
calidad.
Es una vibrante ciudad que ha sabido mantener el ambiente
relajado típicamente senegalés. Sus polvorientas calles y colorido mercado
ofrecen el aspecto típico de una pequeña capital africana. Es también un
importante cruce de caminos entre Guinea
y Malí, situada en el límite de dos
eco-regiones: la sabana sudanesa occidental y el mosaico forestal guineano, y es célebre por su frenética actividad minera. En su vibrante mercado se pueden
encontrar telas (y costureros), cestos, artesanías y artículos importados de Guinea a precios muy asequibles, además
de otros objetos como los 'grigrís'
(amuletos).
A diferencia de sus pueblos vecinos, hay un abanico de
servicios: una gasolinera, un centro de salud, una farmacia, teléfonos públicos, un cíber junto al mercado con conexión a interné, varios bancos con cajeros...
Casi todo Kedogou
cierra desde el momento que anochece. Aproveché para cenar en el mercado un
plato de Thiéboudienne, aunque al
ser algo tarde sólo le quedaban unos pocos trozos de carne (500cfa), y luego arreglar mis fotos en el
cíber.