En Oussouye me
quedé en el Campament Emanaye, un
complejo de varias habitaciones con camas dobles o sencillas, mosquiteras, baño
interior, mesa, silla y electricidad todo el día (4.500cfa).
Un gran comedor-salón preside las vistas sobre una gran planicie donde trabajan
los agricultores de la zona.
La comida que hacen no destaca nada, ni por calidad ni por
la cantidad. Cuesta 3.000cfa. el
plato, caro para lo que sirven. A pocos metros, en la calle principal, hay
varios restaurantes que cocinan prácticamente lo mismo por 1.500cfa.. Uno de ellos es el restaurante Buweten, antes de llegar al albergue, donde cené en varias ocasiones.
Dos de los días los pasé pedaleando esta zona que se caracteriza por tener buenas vistas
debido a su espesa vegetación, palmerales, bambúes, grandes plantaciones de
arroz, de cacahuetes, y poblados rurales muy interesantes.
La primera incursión la hice parando primeramente en M'lomp donde destaca su interesante
museo de las tradiciones diolas, bajo
dos enormes Kapot de más de 400 años. Conocidos
también como Ceiba, Fromager en
francés o Silk-cotton tree en
inglés, es un hermoso árbol, pariente lejano del baobab, que crece con abundancia
en los trópicos, tanto en África,
como en Asia y América. Las ceibas más antiguas y majestuosas de Senegal son consideradas como sagradas
por los habitantes de los poblados cercanos, según viejas tradiciones de
carácter animista y de culto a la naturaleza. Igualmente lo era para los Mayas.
También hay varias casas construidas en banco (barro y hierba) de dos plantas, únicas en esta parte del oeste de África. Una de ellas se puede visitar.
Luego, continué pedaleando hasta Elinkine para hacer una visita a su importante comunidad de
pescadores, venidos de muchísimos lugares del oeste de África en estos últimos años. Varadas en la playa o a poca distancia de la orilla multitud de coloridas canoas dan un aspecto atractivo a su costa. Diariamente traen a la
costa con sus embarcaciones gran cantidad de pescado que luego venden por algunos pueblos cercanos. Sus habitantes viven esencialmente de la
pesca y durante todo el año se puede ver a las mujeres secando el pescado tanto
en la orilla como en las mesas de secado. La gran explanada del secado de pescado está llena de tableros de maderos donde son depositados al sol. El olor mezclado con el calor hace que el lugar no sea de “agradable” inspección. Con ayudas internacionales han construido un enorme almacén congelador y el edificio de su cofradía.
También hay varias casas construidas en banco (barro y hierba) de dos plantas, únicas en esta parte del oeste de África. Una de ellas se puede visitar.
Cada año capturan unas 9.000 toneladas de pescado -la mitad
de la pesca de todo el Bajo Casamance-,
para el procesamiento tradicional. Tristemente aquí la pesca de tiburones está
siendo devastadora pues su comercio no está regulado y están desapareciendo rápidamente. Los escualos son
muy codiciados por los ghaneses y nigerianos porque sus aletas se venden a
precios exorbitantes en el mercado asiático.
Intenté comer un pescado en alguno de los restaurantes locales pero ninguno tenía (?). Solamente había barras de pan, mantequilla, mayonesa (sucedáneo) o pasta de pescado de lata en los bares locales y en los puestos de las aceras, y café Touba.(café aromatizado y granos de Selim o pimienta de Guinea) Sorprendidísimo me quedé. Será así, digo yo!.
Intenté comer un pescado en alguno de los restaurantes locales pero ninguno tenía (?). Solamente había barras de pan, mantequilla, mayonesa (sucedáneo) o pasta de pescado de lata en los bares locales y en los puestos de las aceras, y café Touba.(café aromatizado y granos de Selim o pimienta de Guinea) Sorprendidísimo me quedé. Será así, digo yo!.
La vuelta la hice por la carretera de tierra que pasa por el poblado Loude Wolof, con unas vistas también bellas
de los diferentes arrozales, que ahora es tiempo de recogida, e igualmente de la
cantidad de lagunas, árboles y vegetación local. También se pueden observar muchísimas
aves ya que el Parque Nacional de Casamance
está a pocos kilómetros de distancia. Más de 200 especies diferentes habitan en
su interior, incluyendo las migratorias. Se puede llegar a través de una
carretera de tierra.
Casamance tiene más de
800.000 habitantes, una superficie de 29.000 km2. Su principales plantaciones
son sembrados de arroz, con unas 40.000 hectáreas -más
de la mitad de la tierra cultivada en el Bajo
Casamance-, seguido por el millo, el
maní, el maíz, el sorgo y las alubias. La región también produce una gran
cantidad de frutas como el mango, mandarinas, pomelos, bananas ... El río y su densa red fluvial, el clima templado, las abundantes
lluvias y los suelos fértiles hacen que sea llamado “el granero de Senegal”.
El río que le dio su nombre riega
la región y sus numerosos manglares son ricos en recursos pesqueros ofreciendo
un enorme potencial para la pesca tanto marina, de laguna y de río: atún, pez espada,
marlin, barracuda, mero (thiof), sardina
(yabooy)), salmonete, lenguado, petoo wahoo, carpa roja, capitan blanco, gris, negro, pez gato...
Otro día pedaleé hasta Diakene
Wolof un pueblo de agricultores de cacahuetes y arroz, y algunos pocos
pescadores. Quería visitar y almorzar en la isla Egueye, en el Campament que hay allí instalado, pero el propietario, Abdunllai, no se encontraba en ese momento. No
tenía en ese momento turistas hospedándose, y no me pudo atender. Aunque si se
quiere pasear por los manglares de los alrededores, siempre hay alguien que
puede sacar su embarcación, previo pago de una tarifa a acordar.
La vuelta fue algo más cansina pues tenía las piernas y el
culo destrozados después de tantos kilómetros en dos días. Otra cerveza me
esperaba en la taberna Chez Papi,
mientras observaba a la gente moverse por el pueblo de un lado a otro. Casi todos
son muy deportistas, y si no están corriendo, juegan al Volley o a la pelota.
Esta última noche cené en el albergue,
previamente avisando lo que quería comer: Pescado
Yassa y arroz.
En Oussouye hay
varios bares locales que sirven refrescos (300cfa.), cervezas 600cl. (desde 600cfa.), licor local de palma y se puede comer desde 1.000cfa. Tiene un mercado pequeño muy
activo, pero es al atardecer cuando traen la pesca el momento que más movimiento de gente se puede observar. Las tiendas, como en todos los lados, venden pan, lateríos, bebidas, y
cualquier cosa necesaria para cocinar.
Para la población joola (o diola), que supera el 80%, esta ciudad es de gran importancia por
ser el hogar de un rey animista que a menudo buscan para pedirle consejos. Aquí
conviven con gentes llegadas de otras partes del país. Los no-joolas más antiguos
llegaron a la región a lo largo del s.XIX
y habitan en Loudia Wolof y Diakène Wolof. Otros, como los peúles de Guinea Conakry vinieron en el s.XX
atraídos por el comercio y viven en ciertos barrios, manteniendo cada uno su
propia cultura y modelo de sociedad.