Mi siguiente
destino, situado a orillas del río
Gambia, muy cerca del Parque Nacional del
Río Gambia, corresponde a cinco islas en esta parte del río, donde es
posible ver con algo de suerte familias de hipopótamos, o diferentes tipos de simios
como los chimpancés que han sido requisados a comerciantes ilegales de animales sin escrúpulos y que ahora están siendo rehabilitados en una de ellas
(isla Baboon), viviendo en libertad y reproduciéndose. Son ya van varias generaciones nacidas en
libertad aquí bajo supervisión de guardas del parque las que habitan en ella.
Realmente no estoy nada interesado en la observación de éstos chimpancés,
como llega a ser una absoluta preferencia para los turistas que hasta aquí se acercan,
ya que el interferir en la vida de estos simios resulta negativo debido a lo mal que
lo habrán pasado en mano de sus captores y lo peligroso que puede llegar a ser su
comportamiento, principalmente los machos. Mejor es dejarlos vivir en absoluta tranquilad.
De cualquier manera está prohibido descender de las embarcaciones, ni tan si
quiera aproximarse a ellos en caso de, con muchísima suerte, ser localizados.
Las aves, la extensa flora y la fauna son extraordinarias también en esta parte del país.
El trayecto desde Farafeni
a Wassu lo hice nuevamente en la "GTSC",
una enorme guagua que pertenece al Servicio de la Compañía Gambiana de Transporte, y que indudablemente
le ha quitado muchísima clientela al resto de transporte público. Hace
infinidad de detenciones ya que tiene sus paradas señaladas en casi todos los
pueblos por los que pasa.
Pasado Wassu unos 1.500mt. hay un camino de tierra que conduce hasta Kuntaur, que hice a pie desde la carretera principal, donde me dejó el chofer, hasta el Albergue Kairoh Garden en el que me quedaría los dos días que pasé aquí.
Pasado Wassu unos 1.500mt. hay un camino de tierra que conduce hasta Kuntaur, que hice a pie desde la carretera principal, donde me dejó el chofer, hasta el Albergue Kairoh Garden en el que me quedaría los dos días que pasé aquí.
Entre otras actividades turísticas el albergue ofrece: paseos para la observación de aves, a través de los campos de arroz, pescar en el río con caña, red o en canoa, visitar algunos de los pueblos tradicionales, a reservas naturales locales como Kayabadi y Manjumba o asistir al mercado semanal (Lumu) los lunes.
Su Restaurante sirve desayunos a 100d. y comidas entre 175d.
y 300d..
Las noches son hermosísimas debido a la cantidad de
estrellas y lo limpio que se queda el ambiente a partir de las 20:00h..
Antiguos almacenes de arroz, millo y maní, ahora
abandonados junto con alguna pesada maquinaria, son testigos del incipiente
comercio de las empresas coloniales que existía antaño y que utilizaban esta
parte del río para enviar barcos cargados hacia la costa a través del mismo. La empresa Gambia Produce Marketing Board ha estado operando desde 1956 un planta de descortezamiento del maní empleando una gran parte de esta localidad. Ahora es un centro administrativo secundario.
Se trata de una extraordinaria concentración de más de
1.000 piezas, en un espacio de 100km. de ancho, a lo largo de 350km. del
río, con cuatro grandes grupos principales de círculos de rocas (Sine Ngayène, Wanar,
Wassu y Kerbatch), cubren 93 círculos, numerosos túmulos y montículos funerarios, algunos de los cuales al ser excavados han revelado que se trataba de una sociedad próspera, altamente organizada y duradera, sugiriendo fechas entre el s.III
antes de Cristo y el s.XVI.
La primera noche de mi llegada se celebraría en el poblado Fula-Kunda, que se encuentra a 30min. de
caminata, un Gnioboré (pronunciado
algo así), una lucha libre tradicional anual parecida a la senegalesa o a la canaria,
donde varios grupos de diversas comunidades del país se acercan al lugar que
corresponda ese año para enfrentarse en diferentes agarradas. Amenizado con
música de tambores y djembés y acompañado en ocasiones del baile Gnioboridon (?), una vibrante danza que se asemeja al baile Bukarabo que vi en Kartong la semana anterior, lo diferente de aquí es que es bailado
mayoritariamente por hombres, y principalmente por los que van a competir.
Además de ser un deporte es también una actividad
espiritual. Antes del combate los luchadores desfilan con sus griots ante el público al son de
tambores y cantos como si fuera una ceremonia de intimidación a su oponente y
que es muy esperada por los espectadores.
Cada uno lucha por el prestigio, convirtiéndose en el campeón del
pueblo. Hoy día son recompensados con regalos como un saco de
arroz o alimentos para su pueblo.
Durante los dos días de estancia solo coincidí con dos
franceses que vinieron en 4x4 con un guía y alquilarían una barca para hacer algunas noches en el río, en el carísimo campament Badi Mayo, y poder contemplar la fauna con más profundidad.
Los precios no bajan de los 5.000d.
la noche, mas lo que hayan acordado por la embarcación (>2.500cfa.). Demasiado caro para mi
presupuesto.