5 de diciembre de 2013

Cruzando la frontera más al Norte

Tras desayunar en el albergue igualmente un cutre buffet a precio que ellos consideran "mochilero"(100d.) camino los casi 500mt. que hay hasta el embarcadero. El trasbordador se encontraba en la otra orilla y no se veía ningún vehículo cerca de él por lo que la espera se podría alargar mucho tiempo. Como hay también pequeñas barcas metálicas que transportan pasajeros aproveché que se acercó uno para subir, junto a una veintena de pasajeros, y cruzar el río para encaminarme a la parada de los vehículos que se dirigen tanto hacia el Este como hacia el Oeste del país, y que se encuentra junto al cuartel de la policía. A las 10:15 llegó la "verde" con dirección Basse, Santa Su -la última ciudad a la que llega este servicio de transporte- (60d.) y en dos horas ya estaba en esa polvorienta ciudad. Sobre la marcha me dirigí a su "garage" en busca de taxi compartido hacia la frontera. Muchos viajeros suelen cruzar la frontera a la altura de Vellingara, tanto para subir al E., hacia País Bedick o País Bassari, como para bajar al O. a Cassamance, pero también hay otro cruce de fronteras más al N.E., por Nyamanar, más factible para quienes se dirigen a Dakar vía Tabacounda, ya que es mucho más rápido y con mejores carreteras.
El bush taxi allí estaba estacionado no tenía aún pasajeros, así que su salida podría retrasarse mucho tiempo. Aproveché para conectarme con interné en la oficina de correos y a la hora volví a la Terminal para comprobar que nadie más se había presentado para viajar. Es normal que los viajeros que vayan hacia las fronteras acudan a las estaciones solamente por las mañanas, muy temprano. No tuve otra opción mas que ir en busca de un lugar donde pasar la noche.
No muy lejos del "garage"se encuentran varios hoteles y por 450d. el Basse Guest House tiene habitaciones muy simples, deterioradas y sucias de la polvareda que diariamente envuelve esta pequeña ciudad. El baño y ducha está en el exterior y son igualmente cutres. El resto de hoteles están en un estado parecido.
Basse es otro lugar idóneo para adentrarse por el río Gambia en busca de aves. Tiene abundante masas arbóreas que circundan el río. El inconveniente es que las embarcaciones que se pueden alquilar por varias horas son las que transportan a los paisanos a la otra orilla. Son metálicas y el motor fuera-borda hace muchísimo ruido. Ésta es una ciudad con muchas tiendas (en algunas se puede cambiar Dalasis por CFAs) y almacenes que venden de todo. Los alrededores del mercado es bastante animado, muy profuso en pequeños puestos y muy sucio. Las calles no están asfaltadas y la arena y el polvo rojizo delimita sus tramos.
El único bar local que encontré está cerca del hostal donde me quedé y tiene las cervezas a 30d. Para beber en su pequeña terraza hay que esperar que anochezca que es cuando apenas hay tráfico y no se levanta tanto polvo al pasar los coches.
La siguiente mañana me presentaba nuevamente a las 7 en el garage a la espera de la llegada de más pasajeros. Éstos fueron llegando a cuenta-gotas. Al final pudimos salir pasadas las 8:30 hacia Manda, la frontera de Senegal (125d.+ 25d. por la mochila). La carretera de tierra que se dirige hacia el N.E. se encuentra mayormente en buen estado, pero hay partes muy bacheadas que hace la conducción muy pesada y aburrida.
Pasamos varios controles de policía, y en uno de ellos me pidieron el pasaporte. La oficina de inmigración se encuentra en Fifi... y el policía "se olvidó" de ponerme el sello de salida, entregándome el pasaporte sin decir nada. Al darme cuenta tuve que volver para reclamárselo pues sin él podría tener problema de entrada en Senegal y me podrían mandar atrás a buscarlo. Se me pasó en ese momento por la cabeza que podría ser debido a que querría aprovecharse para sacarme dinero por ello. Tras insistirle en varias ocasiones, cara a cara, que indudablemente yo lo necesitaba el tipo me lo puso pero de muy pocas ganas. En el lado senegalés, Mande, no tuve ningún contratiempo. El agente me lo devolvió sellado sin decirme nada más, mientras tenía al resto de negros sentados en un banco pidiéndoles la parte corrupta que le pertenecía. Es decir, una "donación voluntaria" si querían tener el permiso de entrada. Como suele pasar entre los africanos de esta parte del continente. Y luego dicen que los blancos son racistas!. Estoy harto de ver la misma movida en todos los pasos fronterizos. A veces me han pedido algo pero siempre me he negado, con una sonrisa claro!
Mientras esperaba por el resto de los pasajeros para continuar el trayecto paró un taxi compartido que se dirigía hacia Tambacounda (2.500CFA). Fue perfecto para mí. Era mi siguiente destino. Pagué con CFAs que había cambiado de los Dalasis que me sobraron en Basse y alcancé "Tamba" en una hora. La carretera pasa por muchos poblados rurales de chozas y alegres mercados, campos de mijo, maíz, cacahuetes y algunos puestos donde comprar frutas, verduras, pan y huevos. No se diferencian en nada con Gambia, sólo que ahora aquí hay que hablar en francés.
Nada más llegar a la estación de transporte de Tambacounda corrí hacia el primer banco a sacar más CFAs con la MasterCard. Y voila, salieron billetes!!. No tengo que preocuparme más por el dinero. La Tarjeta funciona. A la mierda la Visa.
De vuelta a la estación encontré que al taxi que iba hacia Kedougu, mi siguiente destino, le faltaban pocos pasajeros para llenarse. Apenas pude tomar tranquilamente uno de los populares desayunos, mi primero en Senegal (300cfa): una baguette de poisson (media barra de pan con pasta de sardina triturada que ya viene en lata, se fríe cebolla y se le echa encima a la pasta) y café au lait (leche condensada mezclada con agua caliente y se le añade una cucharadita de nescafé), ya que no tardó apenas nada en salir.
La carretera que va hacia el NE. de Senegal está en buen estado a excepción de varias partes en una decena de kilómetros. Pasamos por el Parque Nacional Niokolo-koba, que está a mitad de camino, y nos topamos con varias familias de monos "verdes" de cara negra y de Baduinos que cruzaban la carretera. Aunque dicen que es el único parque en Senegal donde todavía es posible ver a grandes mamíferos africanos en estado salvaje, como leones, elefantes, búfalos, y donde incluso hay zonas con los últimos chimpancés de la región, muchos visitantes regresan defraudados porque en ocasiones es muy difícil toparse con ellos. Así todo, lo mejor es organizarlo bien con cualquier campamento que tenga vehículos para adentrarse en profundidad.
Faltando 100kms. el taxi tuvo que parar porque surgió un problema con el tambor de freno. Algo más de una hora estuvimos detenidos bajo un radiante y caluroso sol mientras el chofer hurgaba con ello y las "pegajosas" moscas nos incordiaban sin cesar. Llegamos a Kedougou atardeciendo y un vecino que venía en el taxi me ayudó muy amablemente a encontrar un hostal económico. 
El Auberge Thomas Sankara (6.000cfa), que se parece más un motel, se encuentra junto al desaparecido Hotel de Ville, es definitivamente el más barato y está algo descuidado. La habitación tiene baño, ventilador y dos camas. El resto de "Campaments" están alrededor de los 8.000cfa., aunque de mucha mejor calidad.
Es una vibrante ciudad que ha sabido mantener el ambiente relajado típicamente senegalés. Sus polvorientas calles y colorido mercado ofrecen el aspecto típico de una pequeña capital africana. Es también un importante cruce de caminos entre Guinea y Malí, situada en el límite de dos eco-regiones: la sabana sudanesa occidental y el mosaico forestal guineano, y es célebre por su frenética actividad minera. En su vibrante mercado se pueden encontrar telas (y costureros), cestos, artesanías y artículos importados de Guinea a precios muy asequibles, además de otros objetos como los 'grigrís' (amuletos).
A diferencia de sus pueblos vecinos, hay un abanico de servicios: una gasolinera, un centro de salud, una farmacia, teléfonos públicos, un cíber junto al mercado con conexión a interné, varios bancos con cajeros...
Casi todo Kedogou cierra desde el momento que anochece. Aproveché para cenar en el mercado un plato de Thiéboudienne, aunque al ser algo tarde sólo le quedaban unos pocos trozos de carne (500cfa), y luego arreglar mis fotos en el cíber.

3 de diciembre de 2013

La orilla Norte del río Gambia

Los lunes le corresponde a Wassu su día grande de Mercado (Lumu). Así que, a las 8:30 tras tomar el desayuno en el albergue tomé el camino de vuelta hasta la carretera principal, llegando al mercado treinta minutos mas tarde. Este Lumu, junto con el de Farafeni, es de los más importantes pues hasta aquí se acercan infinidad de paisanos de todos los alrededores, incluso de Senegal y Mauritania. Se pueden ver Fulas, Yolas (o Diolas), Wolof, mauritanos, y por supuesto, Mandikas.
Es apabullante, desmesurado y colorido, la disposición de los puestos están juntos unos a otros, los pasillos por donde la gente avanza son estrechos haciéndolos por momentos complicados de transitar sin ser al menos empujado "un poco". Los que no consiguen puesto entre las estacas de madera habilitadas para poner toldos, ya que la “solajera” y el calor son tremendamente fuertes, se ubican sobre el suelo e improvisan como puede un mostrador para el género, ya sea sobre cajas de cartón, de madera o sobre un colorido mantel de plástico o un batik. Se vende como en cualquier mercadillo africano, de todo.
La parte que corresponde a los animales también es muy movida, vendiéndose vacas, toros, cabras o mulas. Los hombres, como sucede siempre en estos negocios tratan de acordar durante un buen rato el precio a pagar por su animal escogido. Las transacciones suceden una tras otra. El movimiento de animales es constante, y de dinero. Algunos pagan en CFAs. Aquí la gente es muy amable, curiosa y preguntona.
Tras la "batida" en busca de acción, me dirigí a coger transporte para seguir mi plan de viaje.
El parking de los vehículos estaba hasta los topes debido al continuo fluir de visitantes pero las salidas no eran tan seguidas. Así que, al observar la aparición nuevamente de la GTSC, no lo pensé ni un momento. Recogí las mochilas que había dejado en una tienda y rápidamente acudí a la "guagua verde" pues me parece la forma de viajar más segura por Gambia -casi nunca se rompen-, y ahora hacia Georgetown (15d.) y más concretamente a Janjan Bureh Camp, otro campamento a orilla del río Gambia. Tras treinta minuto de suave recorrido, con sus correspondientes paradas, por una carretera en perfecto estado -continúo recorriendo la rivera norte del río Gambia-, la guagua paró junto al trasbordador que atraviesa el río hacia la isla McCarthy donde se encuentra Georgetown.. Un poco antes, un camino de tierra y arena conduce hasta el campamento.
Es amplio pero básico, bajo una inmensa arboleda, dispone de chozas redondas de estilo mandinka, de cemento, cama doble con mosquitero, baño interior, con velas porque no tienen electricidad (300d.), ventanas con malla anti-mosquitos, techo de chapa corrugada y rafia, zona de parking y un amplio comedor-terraza al borde del río con vista a G.T. y al bosque tropical que llega hasta la orilla. Las comidas varían entre 100d.- 250d. (buffet si hay algún grupo de turistas) y la cena se sirve con luz de vela. Los ruidos de la selva al anochecer producidos por los animales que habitan muy cerca hace encantador el momento. Una vez concluida la cena, igualmente cuando hay espectadores, los trabajadores del complejo suelen hacer bailes y cantes tradicionales -de ínfima calidad-, junto a una hoguera -que de paso aprovechan para quemar toda la basura que han barrido o recogido ese día-. Al final pasan el "cepillo", supongo porque el jefe no les paga esa actividad.
Durante el desayuno la situación se puede complicar "simpáticamente" ya que hay que tener mucho cuidado con los monos que acuden a robar el pan, las frutas y todo lo que pillen si no se presta la atención adecuada.
El campamento realiza excursiones por el río de muy distinta índole: para observar aves, visitar las islas del Parque Nacional, navegar entre las orillas en busca de vida animal... Sus dos embarcaciones de dos plantas son enormes, y algo ruidosa, capaz de llevar hasta 20 pasajeros.
Toda esta zona es ahora uno de los destinos ecoturísticos más importantes de Gambia ya que muchas áreas están cubiertas de bosque tropical, extensos arrozales, plantaciones de palmas de aceite, acacias, matorrales, y las orillas de sus islas son ideales para la pesca o la observación de su flora y su fauna donde insisten que se pueden ver, con un poco de suerte, los hipopótamos o los cocodrilos (Isla Kai Hai). Hay un montón de especies de aves que se puede observar aquí y sus verdaderos amantes priorizan visitar la Comunidad forestal Tankandama o el Parque Forestal Kunkilling situado en la orilla sur, en el poblado Kerr Serekunda donde se suelen congregar los Rascones buceadores africanos, Halcones de cuello rojo, Cucales senegaleses, Chorlitos de cabeza negra, Cálaos de pico rojo, Palomas Vinaceas, Tórtolas Adamadas
Pasar a la otra orilla en trasbordador (5d.) es cuestión de esperar que lo llenen los cuatro vehículos que caben, mientras el pasaje espera sentado a la sombra que eso suceda. En 5min. se cruza.
Pasear por GeorgeTown se hace al principio algo agobiante debido a los jóvenes, que ya desde la embarcación se acercan a los turistas con sus falsas sonrisas e innumerables preguntas. Todo para conseguir dinero ya sea como guía -que no lo veo mal ya que se están buscando la vida-, para  "ayudar" al equipo de fútbol -inexistente-, el supuesto familiar que necesita medicinas (?).... La cuestión es sacar dinero de cualquier manera. La suerte es que no son tan pesados como en las zonas turísticas de playa. Con decirle en varias ocasiones que no hay dinero para pagarles es suficiente.
Aunque todavía se puede ver algunos edificios de la época colonial que se remonta a los s.XIX y s.XX en estado precario -sus paredes se desmoronan con el paso del tiempo- son un recordatorio visible de la  trata de esclavos que tuvo lugar en esta zona del país, como el antiguo Mercado de Esclavos o el Árbol de la Libertad Sooto Foroyaa, del que dicen que cualquier esclavo que lograra tocarlo se le concedía su libertad, situado dentro de una plazoleta amurallada y custodiado por varios guías locales. Aunque puede que todo sea algo de invención para conseguir ser de los principales centros turísticos.
La residencia del comisionado, el mercado local, almacenes, oficina de correos… son testigos del enorme movimiento económico de la época colonial.
Se puede comer en los Chop Shops (bar local) a precios local, pero en ocasiones algo inflado por ser toubab, aunque no mucho tampoco.
Hoy en día la economía de la ciudad se basa principalmente en el cultivo del maní, plátano y el arroz cosechado por los agricultores locales musulmanes, (mandinkas, fulanis y Wolofs)) en las zonas periféricas. Es la segunda ciudad administrativa y centro comercial de la región. 
El calor del medio día es agobiante, y no hay mejor opción que descansar a la sombra de algunas tiendas tomando alguna bebida refrescante.
Durante los tres días que me quedé, tampoco he podido coincidir con otros viajeros para compartir embarcación, así que decido continuar el trayecto hacia el Este, olvidándome definitivamente de seguir buscando oportunidades de navegar por el río Gambia. Más opciones las podré tener en Senegal donde también hay varios ríos con posibilidades de nuevas aventuras.

1 de diciembre de 2013

Buscando más Safaris

Mi siguiente destino, situado a orillas del río Gambia, muy cerca del Parque Nacional del Río Gambia, corresponde a cinco islas en esta parte del río, donde es posible ver con algo de suerte familias de hipopótamos, o diferentes tipos de simios como los chimpancés que han sido requisados a comerciantes ilegales de animales sin escrúpulos y que ahora están siendo rehabilitados en una de ellas (isla Baboon), viviendo en libertad y reproduciéndose. Son ya van varias generaciones nacidas en libertad aquí bajo supervisión de guardas del parque las que habitan en ella. 
Realmente no estoy nada interesado en la observación de éstos chimpancés, como llega a ser una absoluta preferencia para los turistas que hasta aquí se acercan, ya que el interferir en la vida de estos simios resulta negativo debido a lo mal que lo habrán pasado en mano de sus captores y lo peligroso que puede llegar a ser su comportamiento, principalmente los machos. Mejor es dejarlos vivir en absoluta tranquilad. De cualquier manera está prohibido descender de las embarcaciones, ni tan si quiera aproximarse a ellos en caso de, con muchísima suerte, ser localizados.
Las aves, la extensa flora y la fauna son extraordinarias también en esta parte del país.
El trayecto desde Farafeni a Wassu lo hice nuevamente en la "GTSC", una enorme guagua que pertenece al Servicio de la Compañía Gambiana de Transporte, y que indudablemente le ha quitado muchísima clientela al resto de transporte público. Hace infinidad de detenciones ya que tiene sus paradas señaladas en casi todos los pueblos por los que pasa.
Pasado Wassu unos 1.500mt. hay un camino de tierra que conduce hasta Kuntaur, que hice a pie desde la carretera principal, donde me dejó el chofer, hasta el Albergue Kairoh Garden en el que me quedaría los dos días que pasé aquí.
Se compone se unas 12 habitaciones amplias sin o con baño (>350d.) en una gran parcela rodeada de árboles y plantas aunque poco cuidado pero ideal al estar situado en la misma orilla del río Gambia. Las vistas desde el restaurante sobre el río y su abundante vegetación son espectaculares. Con algo de suerte se puede incluso avistar algún hipopótamo despistado al pasar. Una pequeñas embarcaciones de metal cruzan de una orilla a otra a los locales que se trasladan con sus mercancías hacia sus poblados, o a los que continúan la carretera por esta parte del país. El silencio absoluto roto por el tránsito de alguna embarcación, la puesta de sol, las innumerables aves sobrevolando la zona, el charlar cordialmente con la gente del lugar (en francés), así como el personal tan amable y servicial que no insisten en absoluto cuando se les pregunta acerca de los safaris, ayudando desinteresadamente, hace de éste un lugar excepcional.
Entre otras actividades turísticas el albergue ofrece: paseos para la observación de aves, a través de los campos de arroz, pescar en el río con caña, red o en canoa, visitar algunos de los pueblos tradicionales, a reservas naturales locales como Kayabadi y Manjumba o asistir al mercado semanal (Lumu) los lunes.
Su Restaurante sirve desayunos a 100d. y comidas entre 175d. y 300d..
Las noches son hermosísimas debido a la cantidad de estrellas y lo limpio que se queda el ambiente a partir de las 20:00h..
Kuntaur es un pequeño poblado de agricultores y pescadores con casas mayoritariamente de banco y piedra pintadas en blanco, resguardadas por muros o vayas de estacas que la protege de las miradas extrañas o para tener controlado a sus pocos animales domésticos que crían sueltos. La calle que atraviesa el poblado es de tierra y arena. Unas pocas tiendas sirven lo más elemental para las casas y su minúsculo mercado se activa solamente por las mañanas cuando exponen la pesca o unas pocas verduras. Como algunos en el pueblo disponen de asno y carro para los desplazamientos, muchos acuden en ese medio de transporte a realizar sus compras al mercado grande que se encuentra en Wassu, principalmente los lunes. Varias veces me permitieron subir sin pedirme nada a cambio por el traslado. Las motos y las bicicletas también son otra forma de transporte local. 
Antiguos almacenes de arroz, millo y maní, ahora abandonados junto con alguna pesada maquinaria, son testigos del incipiente comercio de las empresas coloniales que existía antaño y que utilizaban esta parte del río para enviar barcos cargados hacia la costa a través del mismo. La empresa Gambia Produce Marketing Board ha estado operando desde 1956 un planta de descortezamiento del maní empleando una gran parte de esta localidad. Ahora es un centro administrativo secundario.
La ribera norte del río Gambia está salpicada de interesantes monumentos megalíticos (Círculos de Piedra megalíticos). Nadie sabe a ciencia cierta cuál era el propósito de estas estructuras pero la leyenda cuenta la existencia de ciertos espíritus oscuros y poderosos que acechan alrededor de estas piedras.
Se trata de una extraordinaria concentración de más de 1.000 piezas, en un espacio de 100km. de ancho, a lo largo de 350km. del río, con cuatro grandes grupos principales de círculos de rocas (Sine Ngayène, Wanar, Wassu y Kerbatch), cubren 93 círculos, numerosos túmulos y montículos funerarios, algunos de los cuales al ser excavados han revelado que se trataba de una sociedad próspera, altamente organizada y duradera, sugiriendo fechas entre el s.III antes de Cristo y el s.XVI.
En Wassu se encuentra el área más importante, siendo una visita casi obligada los Círculos Sagrados de 24 rocas rojas (entre 1mt. y 2,5tmt. de altura) que llegan a pesar hasta varias toneladas. Datan entre los años 500 y 1.000 y podría semejarse a los hallados en Stonhenge. Excavaciones posteriores han dado como resultado el descubrimiento de restos humanos, cerámicas y diversos artefactos usados por lo pobladores de aquella época. Muchos de sus habitantes consideran que los círculos de piedra tienen poderes especiales y podría ser letal si se les molestara. Mencionan el caso de unas excavaciones en 1930 cuando el líder y arqueólogo de la expedición murió misteriosamente. Esto añade encanto a los Círculos de Piedra en Wassu como lugar de visita turística (25d.) que aporta ayuda económica a la población y sin duda ha contribuido a preservar estas piedras a lo largo de los siglos. A la entrada, un pequeño edificio que hace de museo expone trozos de estas rocas, cerámicas, fotos, comentarios, instrumentos de excavación... 
La primera noche de mi llegada se celebraría en el poblado Fula-Kunda, que se encuentra a 30min. de caminata, un Gnioboré (pronunciado algo así), una lucha libre tradicional anual parecida a la senegalesa o a la canaria, donde varios grupos de diversas comunidades del país se acercan al lugar que corresponda ese año para enfrentarse en diferentes agarradas. Amenizado con música de tambores y djembés y acompañado en ocasiones del baile Gnioboridon (?), una vibrante danza que se asemeja al baile Bukarabo que vi en Kartong la semana anterior, lo diferente de aquí es que es bailado mayoritariamente por hombres, y principalmente por los que van a competir.
Además de ser un deporte es también una actividad espiritual. Antes del combate los luchadores desfilan con sus griots ante el público al son de tambores y cantos como si fuera una ceremonia de intimidación a su oponente y que es muy esperada por los espectadores.
Los luchadores llevan alrededor de los brazos, las piernas y la cintura los fetiches que les dan resistencia y protegen de los malos espíritus. Un paño largo envuelve entrepiernas y cintura para facilitar el agarre. En un escenario circular, cada luchador intenta golpear y tirar a su oponente. El perdedor es el primero en poner sus cuatro apoyos en el suelo o ser despedido hacia el exterior del círculo.
Cada uno lucha por el prestigio, convirtiéndose en el campeón del pueblo. Hoy día son recompensados ​​con regalos como un saco de arroz o alimentos para su pueblo.
Durante los dos días de estancia solo coincidí con dos franceses que vinieron en 4x4 con un guía y alquilarían una barca para hacer algunas noches en el río, en el carísimo campament Badi Mayo, y poder contemplar la fauna con más profundidad. Los precios no bajan de los 5.000d. la noche, mas lo que hayan acordado por la embarcación (>2.500cfa.). Demasiado caro para mi presupuesto.

28 de noviembre de 2013

Manglares del río Gambia

Tras el desayuno habitual incluido en el precio (pan, mantequilla de maní, miel local, mantequilla y café con leche o te) me dirigí a la carretera para esperar por transporte -casi una hora hasta que paró un taxi compartido- que me llevara a Gunjur (12d.). Una vez allí, sobre la marcha. subí a una mini-van (17d.) que me dejó en la estación de Brikama.
Tras casi otra hora de espera un vetusto gelle-gelle salía con destino Bintang, un pequeño poblado situado sobre un canal salado (Bintang Bolong) afluente del río Gambia, mi siguiente destino. Dos horas de trayecto –normalmente es una- debido, por un lado, a la demora al hacer una primera parada en el mercado para cargar en el techo cantidad de sacos y cajas destinada a una de las tiendas de Bintang, y por otro a cinco controles de policías durante el trayecto -en uno de ellos me pidieron el pasaporte-, con las consiguientes retenciones. Gracias a que, al ser de los primeros en llegar, pude elegir la parte delantera del vehículo, junto a otro pasajero no sufrí los calores y la desesperación de no saber que más sorpresas me podía deparar ese trayecto. Este es el mejor sitio para viajar ya que hay más espacio para sentarse. 
Para llegar a Bintang hay que salirse de la carretera principal y entrar en una más pequeña que atraviesa uno de los mayores afluentes (bolong) situados casi en la  desembocadura del río Gambia. Dependiendo de la marea habrá más o menos agua encharcada alrededor de sus manglares.
La carretera flanqueada de árboles y amplios terrenos de sembradíos acaba en esta pequeña comunidad mandinka, que no llega a mil habitantes, y se dedican principalmente a la agricultura, pesca, salinas y cultivos de ostras. Recibe también ayudas internacionales de distintos países y ONGs para el desarrollo local. Sus casas, mayoritariamente de ladrillos, se encuentran en el interior de estrechos corredores de arena y algunas protegidas por tapias con su correspondiente puerta de entrada.
Me he quedado en el Lodge Bintang Bolong (460d/con desayuno), un complejo de once bungalow dobles de madera, sobre estacas, con baño privado, al borde del manglar, al que llega el agua cuando la marea sube. La habitación tiene un balcón que se comparte con la de al lado y tiene electricidad que la conectan al atardecer. En la parte trasera hay una pequeña piscina que se llena con agua del río mediante una electro-bomba enchufada a varios paneles solares. Durante el mediodía los baños son sensacionalmente refrescantes ya que el calor es excesivo durante esas horas del día.
La atracción principal del recinto es su Restaurante con una gran terraza junto al embarcadero de madera desde donde se puede apreciar maravillosos atardeceres cuando no hay nubes. Las comidas (250d.) no están mal, aunque es algo cara para la calidad de las mismas.
El albergue ofrece una gran variedad de actividades como paseos en barco, visitas a la piscina local de cocodrilos -aunque me dijeron los vecinos que hace mucho tiempo que no se encuentran-, caminatas guiadas a través de este hermoso lugar donde explorar el entorno natural del centro de Gambia, y ser testigo directo de su vida rural. Está estrechamente integrado con la comunidad local, da empleo a sus pobladores y se invierte en escuelas y hospitales.
Las pleamares afectan a que haya marea baja o alta, y eso hace que parezca que se esté flotando, pudiendo casi tocar con los dedos el agua, que llega a subir hasta 1mt. de altura, aunque aquí es menos salada. Los peces son marinos también. Con la vaciada de marea todo el manglar queda a la vista, al igual que un sinnúmero de criaturas como las ostras que crecen pegadas a los mangles (arbustos leñosos que se desarrollan en manglares), los cangrejos de arena que hacen su vida entre el lodo cargado de plancton donde se alimentan y los agujeros donde habitan, y los pequeños peces “que caminan” mudskippers, endémicos de los manglares. Esta área es propicia para las actividades pesqueras y afines.
Solo tuve de compañeros a una pareja de británicos que habían venido a pasar una semana recorriendo parte del río Gambia. Compartimos los gastos del guía (200d. por persona) caminando por los terrenos cercanos al río en busca de la excepcional flora y fauna de sus humedales salobres. Atravesamos campos de diferentes cultivos, pequeños bosque de sabana arbolada, palmerales y bosques tropicales, una magnífica excelencia de esta belleza ribereña.
La mañana siguiente la dedicamos a navegar en canoa por el estuario salado de este afluente del río Gambia, que nace en Kolda (Senegal), recorriendo los bosques de manglares de los pequeños islotes cercanos y caminamos por la isla Three Men, donde pudimos observar su desarrollada vegetación, extrañas buganvillas africanas, baobads, Ceibaspalmeras, eucaliptos, mangos..., divisamos monos negros y blancos, cobrizos, huellas de hienas y cantidad de aves como el Águila pescadora, Cormoranes, Pelícanos, Garzas (o Ibis), Martin Pescadores (o Kingfishers), Palomas, Murciélagos….
Se llega a estar tan a gusto aquí que opté por quedarme tres días para disfrutar de toda esa agua delante de mi bungalow, y principalmente el anochecer cuando las estrellas se reflejan claramente sobre un agua en absoluta calma.
El silencio se rompe con los saltos de los peces, con los cantos de cientos de insectos que hacen vida nocturna en las marismas, o los monos y los buitres que habitan los enormes árboles Baobab, junto a las colonias de murciélagos de la fruta que se pueden ver pululando en la noche. Los amaneceres son también una gozada en su extraordinaria gama de colores anaranjados y rojos. Aunque las pocas nubes en el horizonte impedían ver una encantadora salida del sol, los colores proyectados sobre el cielo son especiales.
Unas seis tiendas sirven a todo este pequeño poblado y, aunque los precios del Lodge no son caros, se puede comprar algunos artículos de consumo como pan, conservas, refrescos, galletas, cacahuetes, helados...y de esta manera ahorrar algo en el presupuesto del viaje.
Los nativos han sido durante mucho tiempo practicantes de la pesca artesanal con trampas, redes, canastas y cercas para abastecer sus propias necesidades diarias. Las piraguas extraídas artesanalmente de los troncos del árbol Ceiba son las más utilizadas para trabajar en ello. 
La recolección de crustáceos como cangrejos y camarones, o moluscos especialmente ostras, son otra de las actividades tradicionales que todavía se lleva a cabo, siendo una fuente de ingresos en esta parte del país, pues son vendidos in situ por los propios recolectores o por vendedores a pie de calle.
Las ostras crecen en las raíces de los mangles (de hasta 3 o 4 metros de altura) que quedan al descubierto durante la marea baja. Se recolectan durante la estación seca, principalmente por las mujeres, que controlan, desde la cosecha hasta la distribución, una actividad que requiere poca inversión y les proporciona una cierta independencia financiera. Las ostras, como los cangrejos y camarones, muy ricos en minerales y vitaminas C, son un componente importante en la dieta de estas familias. Son la segunda fuente más importante de proteína después de pescado, seguido de pollo y carne de cerdo, que comen en muy contadas ocasiones por lo caro que resulta. Las ostras se asocian fácilmente con el arroz, el alimento básico, y en tiempo de escasez, incluso reemplazarlo. A nivel local, estas ostras son siempre hervidas o asadas a la plancha sobre un fuego de leña y se consumen con una salsa picante (safal). Los destinados a la venta o conserva, sin embargo, se secan al sol o son ahumados.
Los medios de subsistencia de Bintang Bolong incluyen principalmente el arroz, el Millet (o Millo Perla), el maní, el cultivo de vegetales, y animales domésticos de granja tales como gallinas, patos o cerdos que normalmente se dejan deambular libremente.
Al atardecer, con la caída del sol, los hombres se parapetan a la sombra del árbol mas recargado o se pegan a los muros donde el sol no los alcanza esperando que el muecín anuncie el momento de acudir a su pequeña mezquita blanca y ribetes verdes, de cuatro anchos minaretes en cada esquina acabadas en dos esferas y dos óvalos.
Los jóvenes juegan todas las tardes al fútbol en el terreno adyacente, los niños se reúnen entre ellos con sus juegos o van de un lado a otro, y las mujeres comienzan a preparar la comida de la noche. 
Para salir de Bintang es necesario esperar por el gelle-gelle (mini-bus) que llega a las 11 de la mañana, o coger el primero que sale a las 4, pero eso es demasiado temprano para estar esperando en la carretera principal por transporte hacia otros destinos. Lo que hice fue contactar con un vecino para que me llevara en su moto (100d.) hacia el poblado Sibaru, que se encuentra en la carretera principal, donde esperaría por transporte público que se dirige de Banjul hacia Soma, más al Norte. La oficina de la Policía es el mejor lugar para esperar por ello, y más si se hace amistad con los agentes –que son muy amables-, entonces es más probable que se pueda acceder a la enorme “guagua verde” G.T.S.C. (Gambian Transport Service Company), aunque esté completamente llena, como me ocurrió. Circulaba tan llena que los pasajeros estaban sentados hasta en el suelo. Yo fui sentado sobre la tapa del motor junto al chofer en una incómoda posición durante las dos horas y media de trayecto, por una carretera en buen estado a excepción de varios kilómetros que estaban siendo asfaltados y tuvimos que transitar por una paralela de tierra.
En Soba tan sólo esperé 15min. que se llenara un bush-taxi (25d.), y en 20min. estábamos en Yalltenda para, sobre la marcha, subir al trasbordador que cruza el río Gambia, hacia Bambatenda, en la otra orilla, abandonando así la carretera del sur para continuar viajando esta vez por la carretera del norte. En medio: el río Gambia.
Nuevamente otro taxi compartido (20d.) me llevaría a Farafeni, pero como llegamos a las dos de la tarde a su Terminal de transporte, tanto el gelle-gelle como el bush-taxi que van dirección Wassu estaban casi vacíos, esperando por más pasajeros para salir, y eso podría tardar al menos una o dos hora más. Si contaba luego con otras dos horas de trayecto a destino, la cuenta no me salía, así que, me hizo decidir que sería mejor hacer noche e intentarlo nuevamente temprano al día siguiente para poder disfrutar de un viaje seguro y calmado.
Farafeni, situada en la autopista Trans- Gambia, justo al sur de la frontera con Senegal, es una importante ciudad comercial, con un animadísimo mercado, lleno de tiendas y almacenes al borde de las dos carreteras que la atraviesa, y punto de encuentro de diversas comunidades los domingos, cuando es su gran día de mercado (Lumu).
Me quedé en el hostal AMRC (>300d.) con baño compartido, aunque las hay mucho más confortable, y caras: con climatizador, baño, o Tv. Es sencillo y amplio, situado en el campung (grupo de viviendas locales o barrio) Ballangan, donde las calles son de tierra o arena, cerca de la estación (garage) de los vehículos de transporte público que se dirigen o pasan por Wassu, mi siguiente destino.
Los vecinos y vecinas suelen estar sentado en las puertas de sus casas bajo algún árbol, charlando o arreglándose el pelo, unas a otras. También son muy amables y curiosos. Ayudan en todo, incluso me han acompañado a diversos lugares para no perderme.
Comer y beber en Farafeni es muy económico. Está lleno de bares y restaurantes locales, también al borde de la carretera. Varios restaurantes -o Takeaway-, sirven comida desde los 60d., tanto para comer ahí o para llevar.

Varias salas de televisión o de interné congrega a los más jóvenes mientras pasan el tiempo entretenidos con sus juegos.

25 de noviembre de 2013

La Costa Meridional

Por la mañana me dirigí en taxi compartido hacia Serrekunda (8d.), al Tippa Garage, para subir a un gelle-gelle que me llevaría primeramente a Gunjur (23d.) y seguidamente montaría en otro con dirección a Kartung (12d.), por la carretera Kombo Coast Road, el siguiente destino en la costa más meridional del país, casi frontera con Senegal y en la desembocadura del río Allahein (también conocido como San Pedro). Habitado mayoritariamente por musulmanes, destacan las comunidades Jolas y Mandinkas, y en menos cantidad Fulas, Serers y Karonikas. Es uno de los asentamientos más antiguos de Gambia que data de aproximadamente de 450 años.
En Kartong pasaría varios días descansando en una de sus larguísimas playas, rodeado de palmeras, casuarinas, enormes arbustos y salinas, alejado de la marea humana de "bumsters" o busca vidas, o caraduras. Me quedé en una cabaña de madera y rafia a 5mt. sobre el suelo, en Boboi Lodge (600d./desayuno), uno de los tantos “Campamentos” que hay instalados en esta parte de la costa. Se trata de un complejo bajo enormes cocoteros y una gran arboleda, a 2kms. del pueblo. Las cabañas de cemento y techos de rafia, con cama doble y baño, cuestan 1.200d.. Las comidas, a la carta, cuestan entre 225d-300d..
La tranquilidad y su alejada situación hacen del lugar un perfecto destino para disfrutar plenamente de todo este entorno natural.
A varios cientos de metros, rompen olas sobre una baja coralina. No ha habido fuerza de mar, pero el ver algunas viejas tablas de surf  tiradas entre las plantas me hace suponer que se pueden surfear olas con las condiciones de viento y fuerza de mar adecuadas.
Pasé tres días “tirado al sol” en su larguísima playa (con marea baja, en bici, se puede llegar hasta Sanyang) de arena blanca, o dorada según la zona de la misma. Al atardecer me dirigí en dos ocasiones al pueblo a cenar en algún puesto callejero y ver bailar Bukarabo (o pronunciado algo así) a casi un centenar de mujeres, casi todas Jolas (o Diolas), que en coro rodeaban al grupo musical que daba "marcha" y ritmo a las danzantes, que con frenéticos movimientos pataleaban el suelo con imposibles saltos para cualquiera que no fuera "tan" africano. De vez en cuando saltaba a danzar algún que otro hombre, igualmente con palpitantes movimientos.
Se cree que los Jolas es el pueblo que desde hace más tiempo reside en Gambia que sufrieron con más crueldad el comercio de esclavos en esta región costera entre 1.446 y 1.600. La separación geográfica y política por el río Gambia y la colonización británica les ayudó a mantener su religión tradicional (el Islam o el cristianismo a menor escala), su propio idioma y su cultura. Han estado transmitiendo su historia y creencias a través de leyendas orales, canciones y danzas tradicionales. Los hombres y mujeres viven en casas separadas hechas de banco (barro y hierba) o cemento: los hombres en casas redondas y las mujeres en rectangulares.
Aquí se puede alquilar alguna canoa de pescadores y pasear por la orilla del río Allahein, que separa Gambia de Senegal por el Este, observar a las mujeres recogiendo berberechos en la orilla del mar u ostras en los manglares, a los pescadores de río faenar con sus canoas, se puede visitar alguna pequeña comunidad de su ribera, y en el mejor de los casos localizar hipopótamos o cocodrilos. Cerca, un pequeño poblado llamado Follonko se caracteriza por tener una de las tres lagunas de Gambia con una docena de cocodrilos sagrados, entre ellos uno albino (?). Dicen que hay que quitarse los zapatos por ser lugar asociado a las ceremonias de circuncisión femenina (ablación) y que las mujeres sin hijos acuden con la esperanza de que al bañarse en sus aguas puedan concebir hijos sanos. También es popular entre los luchadores de Laamb (lucha tradicional senegalesa).
Un poco más allá, en Gunjur, hay un lugar en el que numerosas habitantes realizan los viernes en la playa sus oraciones de la tarde (por ser día sagrado de los musulmanes). Convertido en un enclave especial de oración, es frecuentado también por un jeque en particular. 
Los amantes de las aves suelen venir para disfrutar del avistamiento de Buitres, Bulbules (o ruiseñores africanos), Cálaos, Cucales senegaleses, Estorninos, Garzillas, Milanos Negros, Obispos Rojos, Pájaros Carpinteros, Palomas… Los precios de las canoas hay que lucharlos, pero por menos de 1.000d. el paseo es difícil conseguir. De ese precio para arriba cualquier cosa es posible.

Este río se comporta extrañamente cuando alcanza el océano. Acostumbrado a ver los ríos desembocando en el mar, éste no lo hace directamente ya que se divide en numerosos canales, serpentea a través de los manglares pantanosos y se disipa entre salinas que van a dar al mar.
Aunque es un proceso algo complicado muchos viajeros utilizan Kartong como paso para llegar hasta Casamance en Senegal. Antes de salir  del país se debe obtener el sellado del pasaporte por las autoridades de Gambia en la estación de policía más cercana (posiblemente en Gunjur , ya que no hay ningún funcionario en Kartong ). Para atravesar el río y llegar a la otra orilla, a no ser que haya algunos paisanos que también quieran cruzar la frontera de la misma manera, es necesario hacer serias negociaciones con el propietario de alguna piragua. Una vez en  tierra, es sólo cuestión de seguir hasta Karantaba y desde allí conseguir transporte hasta Abene, a unos 12kms. más o menos (o caminarlo en 3 horas), y otros 6Kms. hasta Kafountine por carretera.
Algunos viajeros lo han hecho a pie con una brújula siguiendo dirección sur hasta Abene pero es un poco complicado porque no hay señales. Evidentemente hay que tener experiencia en caminar a través de la selva africana. Todo es ponerse!

22 de noviembre de 2013

Gambia, No Problem!

El vuelo de la Cía. Binter hacia Banjul fue excelente. No se ocuparon todos los asientos hacia su primera escala en Praia (Cabo Verde), y tan sólo viajamos cuatro pasajeros con destino final Banjul. Entre esos se encontraban una pareja -una joven rusa y un marroquí- que iban a pasar varios días en las playas de Gambia y una semana en Senegal para luego continuar hacia Marruecos.
No es necesario tener visado de entrada al país. Se consigue un sello gratuito por 21 días en la aduana del aeropuerto, aunque luego algún que otro listillo, de los que trabajan en la Terminal, intentan dar a entender que pasando por "no se qué" oficina y previo pago de "no se cuánto" se consigue el sellado más rápido. Lo cierto es que dimos los pasaportes a la policía antes de recoger las mochilas, las pasamos por rayos-X y nos los devolvieron al salir del control de maletas. No sabíamos exactamente que tipo de sello nos pusieron hasta que lo encontré -minúsculo- en una de las hojas del mismo. Por lo tanto, el primer truco-engaño (de bienvenida) les falló.
Tras intentar sacar dalasis en varios cajeros y no conseguirlo cambié unos euros en la Oficina de Cambio (1€ = 50 Dalasis), por supuesto con peor cambio que en la ciudad, nos volvieron a rodear los "espabilados" para seguirnos hasta la parada de taxis, igualmente reclamando una propina por procurar que no nos "perdiéramos" en los 50mt. que hay hasta los taxis verdes.
En Gambia hay dos tipos de taxis: los Amarillos con rayas verdes, que son para compartir -usado por los locales-, o los Verdes, destinados para los turistas -muchísimo más caro-, y éstos son los permitidos en el parking del aeropuerto. Los precios están marcados en un desvencijado cartel y según el destino cuesta entre 500d. y 700d. hasta la costa más próxima a Banjul. En el aeropuerto éramos nosotros solos los únicos usuarios ya que no había más vuelos en ese momento, así que estábamos a disposición de ellos. Por lo tanto, no había otra opción que “trabajarnos” el precio para que nos llevaran a dos destinos diferentes y bastante distantes uno del otro (aprox.10kms.) con un coste que no fuera excesivo, pues la pareja se quedaba en Kololi y yo en Bakau, exactamente en la otra punta de la zona turística de playas.
El precio que al final conseguí pactar con el chófer fue 800d. (400d. ellos dos y 400d. yo) para realizar el reparto respectivo, e intentar que no se hiciera de noche para poder observar bien la zona donde me quería quedar. Nunca me ha gustado llegar de noche la primera vez que alcanzo un destino.
Me decidí por el Hotel Romana (400d.), muy frecuentado por los locales, por ser de los más económicos de la zona. Se encuentra al borde de la carretera del barrio Bakau. Dispone de baño, ventilador en el techo, cama doble, y fuera una cantina con sala de baile. Está mal cuidado y es algo sucio pero vale su precio. Martes-noche es su día de fiesta (50d.), cuando cantidad de locales se acercan a bailar, beber y fumar canutos como locomotoras -es delito fumar cannabis en la calle-. Y el día de mi llegada fue precisamente el martes!. Aunque estaba tan cansado que ni me importó el enorme ruido de la música y la gente desde las 10 de la noche hasta las 4 de la mañana.
Al día siguiente se celebraría la noche de Reggae en el Lama-Lama, el restaurante local que se encuentra justo al lado del Romana. Allí sí que me acerqué con Allaheldin, uno de los tantos pesadísimos buscavidas que se encuentran al acecho de los Toubabs (guiris) que pasean por las calles. Son extraordinariamente pesados, y no paran de hablar "hasta hacer fallecer a cualquiera". Nada que ver con la primera vez que visité esta parte del país. Aunque apenas nada a cambiado, quizá algunos  nuevos o los antiguos totalmente reformados.
Los jóvenes llamados Bumsters, Beach Boys o Pseudo-guías están al acecho de los turistas y no dejan en paz a nadie. Se acercan con una enorme y falsas sonrisa, como si conociera al guiri de toda la vida, y le habla y habla y habla... Tienen soluciones para todo: son guías, chulos, conseguidores, artistas, su hermano tiene cualquier tienda a la que uno se acerque... y no se separan bajo ningún pretexto. Muchos son buena gente que tiene familia que alimentar, pero otros sólo quieren alimentar su orgullo, sus vicios o presumir entre otros jóvenes que es un máquina trabajándose al toubab. Según quien sea el individuo, podría abrir muchas puertas, sobre todo de casas vecinales, avisar de posibles ceremonias, de fiestas, conseguir entender las costumbres directamente con sus explicaciones, comer o beber en los bares y restaurantes locales donde los precios son baratísimos.
Gracias a él pude conocer y comer en varias ocasiones en la casa de una señora que hace comida todas las tardes para llevar (takeaway), y beber en algunos de los bares locales cervezas a 30d., lugares que los toubabs normalmente no se acercan. Pero eso no me obligó a estar todo el día acompañado de él, aunque coincidimos en unas pocas ocasiones, pues le expliqué que yo soy muy independiente para mis movidas.
Muchos turistas sufren el acoso de estos individuos, hasta el punto de no querer repetir el viaje a este país, pero es que realmente hay que salirse de las zonas turísticas para disfrutar verdaderamente de Gambia. O no importar en absoluto lo que cuenten, seguirles el rollo y explicarles que no hay dinero para repartir!. El problema es que no se puede caminar más de 100mts. sin que otro se acerque con el mismo cuento. La historia se repite durante todo el día. Y en cualquier parte de las zonas turísticas. Aunque Gambia no es toda así.
Bakau es una zona residencial de varios miles de paisanos. No se diferencia mucho de otros barrios africanos donde me he quedado: sus calles son de arena, las casas muy deterioradas, varias tiendas de comestibles venden todo lo necesario para poder subsistir con un bajo presupuesto, aunque se trate de bocadillos de mantequilla, mayonesa (sucedáneo) o cacao, latas de conservas, agua filtrada en bolsitas de 250cl. (1,5d.) o 400cl. (2d.), café con leche (10d.) o té, refrescos (15d.),  cervezas (30d.) y los alcoholes en los bares locales a precios muy económicos.
Se halla también una pequeña sala de películas (o de partidos de fútbol) a través de Canal +, hay salas de interné (10d./h), incluso se puede comer en casa de las señoras que hacen comida para llevar -takeaway- (30d-50d./plato) pues son muy demandada por los vecinos y resulta bastante económico para ellos. También varias señoras ponen al anochecer puestos callejeros donde venden igualmente platos de Arroz, Couscous, Batatas sancochadas, Pescado frito, o Carne en salsa, Ebe (casava y pescado en salsa de pimienta), Untu (bolitas fritas de pescado triturado con casava y cebollla), Benachin (Arroz cocinado con carne o pescado, verduras y tomates) o Superkanja (mezcla de okra o gombo, pescado o carne, aceite de palma, cebolla y pimienta, hervido). Un señor con una enorme barbacoa asa piezas de pollo y cordero (20d. el envoltorio de papel) que desprende un exquisito condimentado olor.
Desayunar bocadillos (media baguette) de tortilla, de guisantes o de judías, almorzar algunas frutas y cenar "take away" de casava con judías en salsa, pollo, pescado, espaguetis..., con 100d. (2€) al día es posible.
El Mercado de Bakau, algo sucio, está situado junto a la carretera. Hay instalado un gran conglomerado de pequeños puestos que venden desde especias, verduras, legumbres, sacos de arroz de diferentes clases, productos para la casa y cocina, carnes, pescado seco y ahumado, cestas, baldes, ropa de segunda mano… hasta puestos de artesanía de diferentes calidades. Es mejor ir temprano para ver el insesante movimiento de gente en busca de pescado recién traído del mar. Junto al mercado, en la carretera principal, hay también puestos de venta de frutas y verduras: plátanos, naranjas, tomates, guayabas, manzanas y otras frutas tropicales, así como otras de producción local e importadas.
Un poco más allá se encuentra el Bakau Craft Market (Mercado de Artesanías). Aunque primeramente se estableció en Cape Point (1971) por las mujeres de la zona que lo utilizaban para poner a la venta sus propios artículos africanos hechos a mano, como collares, pulseras de hilo o máscaras, en 1999 llegó a su ubicación final junto al Hotel African Village y ahora cerca de 50 amplios puestos donde los artistas venden una gran variedad de recuerdos para turistas, como las pinturas de arena, manteles, máscaras, tambores, paños, cortinas, sábanas, batiks tintados, joyas de oro y plata y otros muchos artículos.
Casi obligado es acercarse al embarcadero/puerto pesquero donde se encuentra el mercado local de pescado, ya sea dirigiéndose a los vendedores que están junto al muelle o al borde de la carretera. Allí se puede encontrar los tan demandados puestos de pescados y camarones frescos.
En su playa de arena negra se puede observar el constante movimiento de gente en su orilla e indudablemente hay que prestar atención al retorno de las piraguas cargadas de pescado capturados tras largas horas de trabajo en alta mar. La gente se arremolina junto a las embarcaciones para su descarga. Unos para realizar la compra diaria, otros para venderlos más tarde en los mercados locales, otros para secarlos, otros para triturarlos y hacer harina con ellos y otros para depositarlos en vetustas neveras oxidadas, enfiladas horizontalmente sobre la arena, llenas de hielo que hacen de depósito para mantenerlos frescos durante el día. Un grupo de mujeres sentadas sobre improvisados taburetes fríen pescado en cacerolas para luego vender. Varias mujeres limpian el pescado en la orilla, otros van sin parar de aquí para allá cargando cestas, bolsas, o enormes pescados. El colorido al atardecer, en conjunto, es admirable.
El primer objetivo nada más llegar a este lugar fue intentar conseguir lo antes posible el visado de entrada a Senegal. He tenido que dirigirme en taxi compartido (8d.) por la mañana al Consulado Senegalés que se encuentra en el barrio Serrekunda, rellenar un formulario, dejar una foto-carnet, el pasaporte con una fotocopia, 50€, y a las 4 de la tarde regresar para recogerlo. Nada más. Así de sencillo. Aunque se puede hacer por interné desde casa, pero he leído que en ocasiones el trámite no se realiza completamente y ha habido viajeros que han tenido que pagar dos veces por el mismo procedimiento!.
Mientras esperaba por su aplicación me dirigí al Mercado de Serrekunda, un clásico entre los mercados africanos con casi 100 años de antigüedad, situado en una vibrante zona comercial. Muchísimos puestos rodean el edificio central, de dos plantas, y pequeñas tiendas en su interior que venden prácticamente de todo. Desde productos alimenticios (carnes, pescados, verduras), productos agrícolas, ropa nueva y de segunda mano, los típicos tejidos Wax de algodón estampado de multicolores dibujos que se van repitiendo –son muy populares en África y que la mayoría de la población femenina utiliza para confeccionar sus vistosos trajes-, telefonía móvil… hasta artesanía turística y local.
En Serrekunda, la segunda ciudad más grande del país debido al creciente éxodo rural, se encuentran todos los bancos, almacenes, tiendas de todo tipo y las estaciones (Garage) de mini-buses (Gelle-gelle, Tanka-tanka y mini-Van), guaguas y taxis amarillos (Bush-Taxis) compartidos que se dirigen a cualquier parte del país. Aunque las estaciones están algo separadas, se puede ir caminando de una a otra.
Lo mejor de todo es ir a las calles transitadas por los locales y parar uno de los "amarillos" que se comparte con tres pasajeros más. Cuesta 8d. para trayectos de varios kilómetros entre los barrios adyacentes como Bakau, Fajara, Kololi, Kanifeng o Serrekunda. Para largas distancias se encuentran también los Bush-Taxis compartidos, en sus "garages" correspondientes.
Los Gelle-gelles, Tanka-tankas y Vans tienen sus precios asignados, pero son mas lentos que los taxis compartidos porque hacen infinidad de paradas. Las “Guaguas Verdes” (Gambian Transport Service Company) G.T.S.C., el medio de transporte más barato y confiable del país, no tan lentas, hacen recorridos mucho más largos, de Oeste a Este ( y viceversa), con los precios establecido por el gobierno y la empresa. Aquí no hay problema que cobren más ni tampoco por las mochilas como hacen, a veces, algunos "vivos" de los minibuses o los taxis.
La tarde la terminé bebiendo unas cervezas en la terraza del hotel Leybato, en la misma playa, después de haber pateado toda la avenida Kairaba intentando que algún taxi me llevara hasta allí, ya que mi mala pronunciación de"Fajara", supongo, producía en los paisanos una cara de extrañeza, y eso que tan sólo estaba a 1.200mt. del lugar al que me quería dirigir. La vuelta a Bakau,casi oscureciendo, fue en taxi amarillo (compartido) por la carretera de la costa (8d.).
Al siguiente día tuve que dirigirme a Banjul por cuestiones bancarias y de paso pasear por sus calles para descubrir de que manera hubiera cambiado en 20 años.
Llegar a la capital es cuestión solamente de esperar el paso de cualquiera de los tantísimos minibuses (12d.) que circula por la carretera de la costa (Atlantic Road), gira por Cape Point y enfila por Old Cape Road hacia la capital.
Una vez pasada la famosa puerta de entrada a la ciudad, el enorme Arch 22 (un monumento de 114mt. de altura que conmemora el miserable golpe militar del actual Presidente del país Yahya Jammeh el 22 de julio de 1994), se llega a la Terminal de estos vehículos de transporte público, junto al Museo Nacional
Hasta la parte superior del Arcolevantado sobre ocho columnas dóricas estriadas, se puede subir (50d.) por una escalera de caracol para obtener (los días claros) unas excelentes vistas panorámica “de pájaro” de la ciudad , el puerto marítimo de Banjul y los bosques de la reserva de manglares del humedal Tambi.
Tiene tres plantas: la primera es un nivel intermedio en las columnas, la segunda es la balconada-galería que ofrece las vistas y en la planta superior hay un pequeño museo etnográfico que exhibe instrumentos agrícolas, diferentes vestuarios tradicionales, arcos y flechas de bambú, así como armas de fuego de fabricación local. También se encuentra el texto manuscrito del discurso de toma de posesión del Presidente y el taburete que utilizó para realizarlo. Al parecer este indignante monumento costó cerca de 1.000.000€, aunque sin duda alguna el resto de la ciudad necesitaba mucho más esa disparatada inversión, como sus innumerables edificios deteriorados, sus calles sin asfaltar o levantadas por obras sin terminar, o las alcantarillas que continúan aún abiertas.
Caminar pausadamente hacia el corazón de la ciudad, donde se encuentra su bullicioso Mercado Albert, es atravesar innumerables almacenes y tiendas que venden infinidad de artículos para el hogar a precios mucho más barato de lo que se venden en Europa, siempre que se negocie a la baja en al menos un 50% del precio de venta -claro está-. Varios bancos importantes que se han instalado en la capital tienen cajeros automáticos pero ninguno de ellos acepta otras tarjetas internacionales que no sea la Visa. Sus calles adyacentes están llenas de tiendas de artesanía local, batiks, joyería de plata, ropa, zapatos, frutas y verduras.
Banjul, una sucia ciudad portuaria ubicada sobre la isla Santa María en la desembocadura del río Gambia ha hecho que su puerto la convirtiera en el centro administrativo y económico de la nación. Es la capital y la ciudad más grande del país aunque menos habitada que Serrekunda que es la segunda mas grande. 
El Albert Market es el mercado más importante de la ciudad. Es un centro enérgico, bullicioso, esplendoroso e intrincado con una gran selección de productos frescos, de telas de vivos diseños, máscaras de madera talladas dentro de un laberinto de callejones y cientos de desvencijados puestos. Su enorme tamaño lo hace que sea sorprendente y haya mucho donde elegir. Está abierto de 8am a 7pm. 
Se trata realmente de 3 mercados diferentes en sí mismo: el mercado mayorista y minorista, que vende de todo, desde ropa hasta hardware; el mercado de productos alimenticios como frutas, verduras, legumbres, pescado, carne, alimentos secos...; y los puestos más demandados por los visitantes: los turísticos y de artesanías.
La orilla del río está a sólo unos metros de distancia detrás del mercado y es un mundo completamente diferente donde multitud de gente con sus bártulos esperan ser transportados por las piraguas o las enormes pateras que atraviesan el estuario a sus destinos, los grandes transbordadores van y vienen sin cesar hacia la otra orilla con vehículos y más pasajeros, y mini comunidades viviendo en sus márgenes en cochambrosas viviendas.
Aquellos que deseen cruzar el estuario hacia Barra Point para continuar el trayecto hacia la frontera de Senegal tienen que dirigirse a la Terminal del Ferry que se encuentra un poco más allá, en el casco antiguo. 
Más de 3.500 expatriados (no africanos) viven en Gambia, incluyendo europeos y una importante cantidad de familias de origen libanés.
Gambia se extiende desde el Océano Atlántico hacia el este. Es el segundo país africano más pequeño después de las Seychelles.
Los cuatro días que estuve en este lugar dio para poco ya que lo pasé muy mal debido a la puta tarjeta Visa que me fallaba en todos los cajeros. Tuve que hacer una llamada internacional al banco para comprobar que la tengo bloqueada, sin motivo alguno, desde febrero!!. Gracias a que también viajo con algo de efectivo he podido conseguir Dalasis. La tarjeta MasterCard no sirve para los cajeros en toda Gambia, así que tendré que tirar de los 550€ que dispongo, siempre pensando que debo tener al menos 250€ al llegar a Senegal, por si allí me fallara también la MC, por el motivo que sea. De momento se me ha jodido el vivir holgadamente en Gambia y debo controlar mucho que ese pequeño presupuesto que me queda no se me vaya de las manos. Por lo tanto 300€ será lo que aproximadamente gastaré en 16 días.
La vuelta a Bakau nuevamente la hice en tanka-tanka desde su terminal, una vez paseado por toda la ciudad y recordando los lugares visitados la anterior vez.
La última vez que estuve aquí, hace veinte años era un gran lugar para visitar, con el lema nacional de "No Problem!” (Gambia, no hay problema!) siendo sinceramente merecido. Todo el mundo estaba contento con sus recursos, la economía parecía estar en el camino correcto y todo marchaba muy bien. Desde entonces, el déspota Jammeh ha hecho todo lo que estaba en sus manos para destruir toda la riqueza de sus “indeseables”, llevando al país a un hundimiento cultural y financiero, mientras llenaba sus propias arcas en bancos suizos. Ha sido un despreciable tirano que ha detonado lo mejor del país. El resultado para el turista ahora es una infraestructura que se tambalea y una población abocada a la pobreza y a intentar en todo lo posible estafar a la gente que vienen a descansar a sus playas.
Aunque hay que salir fuera de las ciudades grandes para encontrar la parte más amable de este hermoso país: una amplia variedad de afables grupos étnicos que viven en absoluta armonía sin fricción intertribal, cada uno conservando su propia lengua y tradiciones.

15 de noviembre de 2013

Billete de Última Hora

Durante algunos días he estado rastreando por interné las diferentes opciones de Ofertas que por estas fechas suelen hacer las compañías aéreas pero ha sido dificilísimo encontrar alguna. Todas superan los 500€ y de momento no hay nada interesante. Ni si quiera para el Sud-Este de Asia.
Así que, aprovechando que la Cia. Aérea Binter Canarias comienza a realizar vuelos internacionales entre Cabo Verde, Gambia y Senegal, me decido por lo más cercano, pues dispongo de algo más de un mes para disfrutar del resto de días libres que me quedan. Aunque sus precios no son nada económicos para lo próximo que se encuentran estos países, apenas una hora (Cabo Verde) o dos horas (Gambia o Senegal) de trayecto aéreo.
Me parece un buen plan viajar a través de Gambia y Senegal, comenzando por Banjul y regresando por Dakar. Me quedaré primeramente en alguna playa tranquila alejada del turismo de masa que hasta aquí llega e iré remontando a través del Río Gambia por algunas aldeas en su ribera; intentaré navegar en canoa por sus aguas -si encuentro más gente con la que compartir los gastos- en busca de algunos de sus parajes más naturales; seguiré hasta el Este para cruzar la frontera con Senegal y estaré unos días caminando por sus montes, intentando llegar hasta algunas de sus comunidades más orientales –al Sureste-, en País Bedik o en País Bassari, cerca de Guinea, y disfrutar de algunas Cascadas próximas; bajaría hacia Casamance para recrearme en su espléndida región, ahora que está la cosa mucho más tranquila tras años de enfrentamientos entre la guerrilla y el gobierno central, y desde allí viajar en ferry hacia Dakar, la capital, para pasar los últimos días en las playas de N'gor -destino surfero-, para procurar coger algunas olas también cercanas. Como no llevo tabla, la intentaré alquilar allí, que hay un Surf Camp.
Apenas he tenido tiempo de prepararlo todo, así que la información que dispongo es la que recopilé hace unos 20 años, cuando estuve por aquella zona -principalmente la costa senegalesa- cogiendo buenas olas. Un poco de búsqueda por interné acerca de los precios y qué lugares son más seguros para visitar, me hace decidir sin duda alguna por este destino.
Todo se andará.
Insha'Allah.